Colaboraciones externas

Una gasolinera entre pueblos fantasmas

de Encarni Castro

     ¿Sacará alguien a mi perro antes de que me olvide? Es el pensamiento recurrente de mis últimas dos horas en un duermevela quejumbroso, tras conversar a solas con mi suerte. He sido violada, eso lo sé, siento la suciedad taponando mi libertad. Además me han robado y  tres profundas puñaladas adornan mi ya debilitada piel. Tanto ácido esperando por mi cuerpo, un buen hoyo excavado con cierta premura y dos dientes menos. Huele a hierro y mendicidad. Es la sangre coagulada sobre el recuerdo de los pasos que di hasta llegar al infierno. Me siento observada por una araña y su víctima, pero no harán nada por mí, ni siquiera rematarme o sacarme de la duda. Espera, hablo sola, agonizo tras la puerta de un retrete y aún me considero afortunada por no haber perdido el anillo y las llaves. Me lo advirtió una medium hace quince años y  justo ahora quisiera abrazarla para subir su estima y dejar este frío en otros huesos. Ella me tomó la mano y me previno contra los pelirrojos, las salamanquesas y los tipos demasiado elocuentes. No encuentro el zapato izquierdo, ni motivo para este sábado tan fuera de lo normal. Escucha. Recuerdo que sonó el teléfono y una voz de ultratumba me aseguró que había ganado un premio. No lo conté a casi nadie, quizás a mi perro y al locutor de radio. Alisé las arrugas y fui feliz por dos segundos; después a toda prisa conduje hasta que la suerte se gastó. Nadie da nada a cambio de apenas unos centavos, yo te lo puedo asegurar. Algunos necesitan vomitar sobre un vestido de flores y fornicar de espaldas al beso, como en las viejas películas de serie B. Yo no deseaba el regalo, más bien anhelaba un batido gigante y un revolcón en el asiento de atrás. Un estúpido sueño en plena canícula con un devastador final para la dueña de una enciclopedia y una suscripción a un canal de documentales. La araña se ríe de la mosca y el dueño de esta gasolinera debe estar sordo o drogado o quizás es mala persona y no le preocupa la salubridad de su baño. Por eso mi muerte es deshonesta y huele tan mal. ¿Alguien escuchará el dolor de mi perro?

 Anastasia Beunza, Buenos Aires,Argentina. Pintora, poeta y Arquitecto por la Universidad de Buenos Aires. Cursa ahora la carrera de Psicología en la Universidad de Palermo.
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