GALGOS DEL REY CAZAN LAS LIEBRES

12.09.2016

     Algunos usuarios creen que Facebook es una ONG por la libertad de expresión en el mundo. No, es un negocio que sitúa a su creador entre los hombres más ricos de la Tierra. Sus activos: los datos que archivan de nosotros, millones de participantes que de modo ilusorio oímos resonar nuestra voz en el gran colectivo, a más de la publicidad que genera el potencial. Facebook es hoy el mayor medio de comunicación del planeta y su sentido no difiere del de los tradicionales, obsoletos porque la red les ha comido el bocadillo. Sé de estos, les di mi vida laboral: Colaboradores pagados completan el producto, que se juega en el mercado prestigio e ingresos. Organizaciones lucrativas en dinero o influencias para conseguirlo, con sus códigos fijados y su filosofía para ser de una u otra manera, que los redactores conocen. La lucha por la libertad de expresión termina en el empresario. También Facebook es una organización lucrativa de comunicación con colaboradores (nosotros) "gratis total", sus códigos y su credo, su enorme influencia. Militar es aceptar. 
 

     Entre los códigos de Facebook, los morales se extreman. Lo sucedido en Noruega esto días es revelador: Un escritor del diario principal compartió en su perfil la foto de La niña del napalm (Vietnam. 1972), premio Pulitzer y cumbre del fotoperiodismo de guerra. Abrasada por los gases, la enclenque asiática corría desnuda, asustada y llorosa tras un bombardeo del ejército de EEUU cuando la captura gráfica, icono antibélico ya. Y, por desnuda, Facebook censuró la imagen, como volvió a hacerlo cuando el director del periódico repitió el gesto ante tamaño ataque a la libertad y la Historia. Con su presidenta al frente, el gobierno del país reaccionó y la red ha acabado por consentir la publicación.
 

     El puritanismo está en la base de la Constitución y conformación de los EEUU. Pero, incluso en épocas duras de represión del siglo pasado, algunas revistas publicaron desnudos parciales bajo referencia artística. Facebook no está por la labor y El País recuerda que censuró un boceto del siglo XVI. Su cruzada es moral antes que política, religiosa o social, pues las engloba y la atención sobre estas por la ciudadanía es cada vez más laxa.

 

     En mi corta experiencia en la red compruebo la variada utilización de los usuarios, al margen de motivaciones económicas: Unos suben fotos de la tortilla de patatas que se van a comer, otros de los paisajes que visitan o de los niños, que se les crían de maravilla. Aquí unos poemas, pequeñas narraciones, opiniones o notificaciones del momento en que se van a la cama. Están los que buscan acceder a lo privado. Y los hay que apuestan por forzar las compuertas morales, actitud que valoro porque nada me interesa como la transgresión, aunque entiendo que se relativiza bajo identidades supuestas, lo común. Escondidos o no, saben que la desnudez total o parcial del cuerpo humano, incluida la lactancia materna, está prohibida en el reino de Zuckerberg, y que solo el rey dice quién mama. El enmascaramiento artístico no sirve, ni qué estuviéramos en el siglo XVI o en el XX, se paga como la zafiedad, muy abundante. Llega el censor (por obra o a instancia de usuario), el galgo del rey que caza las liebres: retirada de posts y cierre de cuentas. Si alguna resiste es por baja implantación. Hay perjudicados que hablan de irse, pero nunca se van.
 

     En fin, he escrito este texto para consolar a una amiga muy querida que gusta ilustrar sus bellas historias con atrevidas y delicadas imágenes y se sume en el desaliento ante el efecto de la censura, porque cree que esto es una ONG por la libertad de expresión en el mundo. Quería aclararle el juego, pero no sé si lo he logrado. Quizá hubieran sido más comprensibles para ella las endiabladas reglas del bridge.

 

© Javier Figuero

 

Facebook

Compartir en Facebook
Compartir en Twitter
Please reload

Posts Destacados

LA PRIMAVERA

17.03.2018

1/5
Please reload

Posts Recientes
Please reload

Busqueda por título