CARTA ABIERTA A MR. ZUCKERBERG

Estimado Mr. Zuckerberg, soy la persona que necesita para mejorar su invento. Lo probaré con un par de consideraciones, pues para muestra valen dos botones. Eso sí, soy un profesional caro y mi corta experiencia en esta su casa no me limita a la hora de mirar en los rincones. Ganó usted ya las batallas de la implantación y la del beneficio, ganemos juntos la de la credibilidad. Yo veo las cosas así:


1) No simpatizo con la utilización de seudónimos que enmascaran la identidad de los usuarios, a salvo de los acreditados públicamente. Como el resto de redes sociales, Facebook tendrá que decidir si quiere ser un medio de comunicación de masas o un dazibao, pared donde se escriben proclamas bajo amparo de oscuridad. Dar voz a los sin voz es favorecer la evolución social en cualquier ámbito del pensamiento, forzar límites de libertad, por lo que trabajé siempre. Pero el grito de "amor libre" que sale de debajo del burka o el de "muerte a los zares" que se oye desde la alcantarilla se me antoja, a día de hoy, una inconsecuencia. Reivindicar libertad de expresión sin mostrar la expresión es una broma de gusto opinable, pero una broma.



2) El gigantismo actual de Facebook aconseja la partición del invento. A mí se me ocurren estos Facebookitos que crecerían amamantados por la madre: a) Uno para las fotos de las tortillas y los langostinos que se comen los usuarios en días señalados. b) Otro para las fotos de cruceros y viajes de turismo tipo "mediodía, esto debe ser Roma. O Albacete, quizás". c) El que mostraría los bebés de los afortunados, que tan monos nos parecen a todos. Incluir aquí onomásticas, referentes familiares y estado de sus jardines. d) Uno para autopromoción de publicaciones y onanismos de autoestima general. e) No ignorar los asuntos del alma, apartado de invocaciones religiosas y espirituales indiferenciadas. f) Pero tampoco prescindir de los del cuerpo, una redecilla íntima, coqueta, ambientada, se nos antoja imprescindible. Sin importar la condición ni estado social, ahí se gestionarían necesidades íntimas, invitaciones al sexo por mensajería, al cunnilingus y las masturbaciones extensivas, los deseos de infidelidad, los traumas del placer; en fin, la vida de a pie. O tumbada. g) Y, a salvo de sucursales a perfeccionar, no sería tontería un Facebookito para adultos mentales (alguna dificultad había que poner) con nombre y apellido, donde se expresaran las cuestiones del intelecto y la crítica de las cosas; y se plantearán debates, como si la Tierra es o no redonda. La plástica tendría la consideración merecida. Solo aquí, y para evitar frustraciones, al menos un día por semana se permitirían desnudos integrales que nada escondan y con independencia del tema a ilustrar. Por poner un ejemplo: si el post refiere a una nueva prueba nuclear de Corea del Norte, habrá que reconocer la lógica del autor/a para ilustrar su texto con el encuentro apasionado de una pareja en plena combustión. Es lo que tiene el arte, que es interpretable. Como se ve, nada que no exista, ni aventuras ni novedades; redistribuir contenidos, solo eso.


En fin, Mr. Zuckerberg, tengo otras ideas, pero no sería inteligente descubrir todas mis cartas a la primera. Usted, que corta un pelo en el aire, sabrá encontrar mis coordenadas. Cuente con mi predisposición a negociar. Le he dicho que soy un profesional caro, pero no olvide que lo caro acaba por resultar barato.


Reciba el afectuoso saludo de este su futuro consejero, que tanto le admira.


Firmado: Javier Figuero


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Foto: © teomoreno.com

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