LA VULVA TIENE LA PALABRA

09.11.2018

En el periodismo, la exclusiva goza de gran prestigio. En los inicios de mi carrera, allá por los estertores del franquismo, yo también soñaba con galardones, pero un colega de Tenerife público una entrevista con Dios que me causó envidia y, a él, disgustos, ¡tiempos del nacionalcatolicismo!.. Desconfiado de mis posibilidades, El País digital recoge ahora una entrevista con la vulva que me cuesta interiorizar, pues, si alguna vez pasé por donde se cocía la primicia, me falto “olfato” (eso de lo que no puede carecer un periodista) para apropiármela. Lejos del discurso que el medio difunde, si acaso detecté allí ruidos informes de indiferencia, ternura o gozo; mi despiste fue siempre mi peor enemigo…

 

Discurso, he dicho un tanto precipitado; en realidad un panfleto feminista radical que empieza por asumir los propios motes (citados buena parte de los del imaginario colectivo) como “muestra poética de creatividad de la gente”, para destacar enseguida su negatividad frente a los que se ha venido mereciendo “la polla” (la entrevistadora no quiere eufemismos). Dictado desde tan potente tribuna, no he detectado sin embargo eco del trabajo, quizá porque la vertiginosa actualidad convierte cualquier hallazgo en efímero.

 

Habrá que darle tiempo; descubrir, entre las muchas facultades de la vulva, la del habla, merece reconocimiento. Y, por encima de lo que ahora dice, esto es lo que me lleva a glosar la exclusiva. Aprendí en García Márquez que las lenguas son “novelas de la palabra” y, si empiezo por considerar discutible el uso que hago del término “lengua”, confiaré plenamente en los recursos comunicativos que de allí salgan. A partir de ahora, cuando oiga a una mujer anunciar que hará “lo que le sale del coño”, yo, desde luego, me pondré en lo mejor.

 

Época de grandes revoluciones, los idiomas no se estabilizarían sin incorporar sus derivas, lo advirtió el propio Horacio, referente de la latinidad, y lo hizo Juan Valdés en su Diálogo de la Lengua, abierto a la incorporación de vocablos árabes al castellano de su tiempo. Los de la vulva aportarán ideología y moral, motivaciones y afectos, sentimientos y sensualidades (las palabras son sensualidades, decía Pessoa), que debemos de asumir sin prejuicios, porque el progreso no entienden de estos. Todos tendremos que hacer esfuerzos de adaptación, empezando por los académicos, algunos muy siesos, a los que parece difícil confiar la etimología de los más insignificantes morfemas que de allí salgan. Es difícil fantasear con la nueva situación: incorporación del idioma de la vulva a los curriculula, al temario de oposiciones; qué se yo… Dolido por  mi incapacidad para valorar el hallazgo, lo creo merecedor de un Princesa de Asturias. Parece que ya escucho la glosa del rey Felipe en el teatro de Oviedo. Aunque, sin querer ofender, su padre me parecería mucho más capacitado para esto.

 

© Javier Figuero

facebook.com/javier.figuero.autor/

Foto: © Adan Pucel ( https://goo.gl/R6CZju )

 

 

   

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