CUANDO RECIBAS ESTA CARTA...

14.03.2020

Alterado por los sucesos que he vivido en las últimas horas, abro los ojos en mitad de la noche, sin que tu WhatsApp logre apartar los sentimientos de hiel y amargura que me asaltan, por más que me adviertas de que tu marido duerme en otra habitación para respetar la profilaxis que nos exigen las autoridades en tan penosas fechas. Por fortuna, aún me queda este medio para evocar tu presencia.

 

Querida, sabes que vine a esta pequeña ciudad mediterránea para presentar mi último libro de poemas, “Tú, yo y la bruma”, con el que pensaba ganar el dinero suficiente para ofrecerte una vida relajada en común. Pues bien, bajo el miedo generalizado por el coronavirus, apenas se dejaron ver en el acto un par de indigentes, confiados de que se sirviera ágape, y a los que acabé regalando el libro, si bien ellos tuvieron el detalle de pedirme que se lo firmara, lo que me hizo mucha ilusión, estas cosas le reafirman a uno como escritor. Y, en esas estaba, cuando se presentó una pareja de municipales que, sin prestar atención a los indigentes, me conminó, bajo amenazas, a iniciar una cuarentena, pues llegaba de Madrid y eso me convertía en “un sujeto peligroso”.

 

Encerrado en la habitación del hotel, he de pedirte que reflexiones. Como dueño de un supermercado, tu marido te asegura el suministro alimentario, mientras mi poesía va directamente al alma. No expongo una duda, sé muy bien la poca importancia que concedes a aquello frente a esto, tu indiferencia por el hecho de que yo sea varias décadas más viejo que él o que mi musculatura sea una caricatura de lo que te enseña.  Pero es el momento de reafirmar nuestro amor por encima de cualquier sospecha, como hizo San Juan de la Cruz con su dios en la celda carmelita. Yo tampoco tengo miedo a ofrendarte mi espera en castidad, máxime cuando los municipales me vigilan de cerca. En cuanto a ti, mi confianza carece de resquicios. Pero los acontecimientos son tercos, mis agentes nacionales e internacionales han suspendido la gira de presentaciones de mi libro y, ante el paisaje que quedará después de la batalla contra la pandemia, creo llegada la hora de renovar el compromiso que nos hicimos aquella tarde en que te aseguré que estos poemas serían más productivos que los alimentos perecederos que comercializa tu marido o que las batas de boatiné para señoras con que se hizo rico Amancio Ortega. Miles de seguidores pidiendo el libro a la editorial, los halagos de los amiguitos de Facebook, los autógrafos por la calle… todo estaba a mi favor y solo este maldito virus ha venido a joderme la jugada. Temporalmente, quiero creer. Es solo un mal momento que, como nos dicen los gobernantes por la infección, pasaremos juntos y nos hará más fuertes.

 

En fin, amor, esta es una carta de lo mismo. Eso sí, si le pudieras distraer unos euros a tu marido del bolsillo, bien harías en invertirlos en lo que sigue. Recuerda que nuestra felicidad depende, lastimosamente, de nuestra cuenta de resultados. Yo ya no estoy para ponerme a trabajar en la hostelería.

 

“Tú, yo y la bruma”. Editorial MaLuma. Pedidos:

http://editorialmaluma.com/producto/tu-yo-y-la-bruma/

 

© Javier Figuero

facebook.com/javier.figuero.autor/

Foto: © facebook.com/Teo.Moreno.fotografo/    

https://teomoreno.wixsite.com/fotografo

#pandemia #coronavirus #virus #TuYoYLaBruma #AmancioOrtega #JavierFiguero #SanJuanDeLaCruz

 

 

 

 

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