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BUSCO MULTIMILLONARIA PARA EMPAREJAR

Lo digo en el título, pues se sabe que la mayoría de los lectores no pasan de las primeras líneas en los textos que afrontan. No es el deseo banal remitido a mis idolillos por el nuevo año, es el mensaje en una botella lanzada al mar del ciberespacio desde el naufragio de las expectativas. Es verdad que pudiera seguir despotricando contra los responsables del cambio climático y la estulticia de los políticos, vomitando bilis contra la monarquía y los Borbones, la Iglesia o los nacionalismos fascistas, bostezando con las películas de Almodóvar, las críticas mediatizadas de los medios, pero, constatada la utilidad, todo ello me aburre sin remedio; es hora de ir más allá. Tras la cruda visión del mundo actual que expuse recientemente aquí, una mujer generosa me ofreció su huerto, pero también la azada. Lo dejaré claro: apenas prometo fantasía sin responder de su atractivo; castillos en el aire, pues anduve siempre en colisión con lo práctico; humo que se desvanece con el soplo. Me urge. Gran parte de mi vida se me ha quedado en el camino y todavía quiero encontrar la Atlántida, secuestrar a Simonetta Cattaneo de los lienzos de Botticelli, disfrutar los crepúsculos más largos, rescatar los libros de valor rechazados por las editoriales que inundan las librerías de basura, perseguir la gran belleza por la margen del Tíber. Todo eso que creí hecho a la medida del hombre, pero me pongo a hacer batas de boatiné, como Amancio Ortega, y las amas de casa andan por las suyas en pelotas. Solución: busco a mi Peggy Guggenheim que se ocupe del falcon. No manejo el pincel como Max Ernst o Pollock, pero hago primorosos dibujos en el viento y, ahí, compito con cualquiera. No me importa que la que aspire a serlo para mi luzca nariz tan larga como la que abría el paso en su tiempo a la célebre mecenas norteamericana; si hay que hacer concesiones, se hacen; mi vocación heterodoxa no se mide en longitudes. Desilusionado de la tradición judeocristiana, nunca recompensada por el mandamás, es el momento de sentar a una rica a la mesa; tengo derecho a explorar la verdad en otros catecismos. Estoy preparado, cualquier mujer refinada con ingente fortuna apreciará la ocasión… ¡Ya veo llegar a la elegida en el avión privado! Seremos una pareja de ensueño. (Nota: Los méritos de las candidatas serán auditados convenientemente. Garantizo discreción).


© Javier Figuero ( javierfiguero.com )

Vídeo: © Teo Moreno (https://teomoreno.wixsite.com/fotografo)