Posts Destacados

EL FINAL DEL CACHONDEO

Influido por la tensión del ambiente y a la búsqueda del reconocimiento como analista que merezco, me pregunto en qué momento se jodió la España de la transición, sobre la que todavía se discute (congreso del PSOE), y me ha dado por sospechar que el secreto pudiera estar en el atractivo verbo del enunciado, de referente tan distinguido que renunció a ilustrar. Algún día se conocerá el ambiente de euforia sensual en el que se pergeñó el invento y la sociedad será lo suficientemente madura para comprender que el paso de la dictadura a la libertad exigía la catarsis de los sentidos. No diré yo que suponga una ventaja de aquellos frente a estos, pero los periodistas de entonces guardamos memoria de las aventuras galantes de los dirigentes de la época, mientras desde Aznar hasta hoy solo se sabe de vanidades absurdas de los herederos monclovitas, como el gusto por la musculación del cuerpecito (el mismo Aznar) o el orgasmo de volar en el falcon, por privada que sea la causa (Sánchez). No dudo que entre mis miles de lectores alguno tendrá la represión sexual de los que le mandan por valor, todo colectivo cuenta despistados, pero haría bien en reparar en la imagen de aquella España, con el rey Juan Carlos siempre contento de tanto follar, y compararla con la que deja tras el exilio, como si el espionaje oficial le hubiera puesto también al país esas hormonas que, según el ex policía Villarejo, le endosaron al monarca para bajarle la erección. Hablé líneas atrás de la catarsis que acompaña a los cambios de ciclos históricos. Conviene recordar que la Belle Époque llegó a Occidente con el final de una guerra y todos sabemos la que sobrevino cuando se dio por terminado el cachondeo.




© Javier Figuero ( javierfiguero.com )

Foto: © Teo Moreno (https://teomoreno.wixsite.com/fotografo)